Posteado por: antropikos | octubre 30, 2023

La vida en el archivo

Cada verdadero historiador sigue siendo un poeta del detalle…Michel de Certeau, La escritura de la historia (1999)

Pocas veces, si alguna, nos detenemos a pensar y reflexionar sobre la infinidad de procesos involucrados en el proceso de trabajar los documentos que nos interesan en los archivos. Impiden esa tarea la pesada carga de buscarlos y encontrarlos, el proceso de solicitarlos con la paciencia que amerita y la urgencia por registrar en nuestras notas y aparatos tecnológicos esos textos que supuestamente nos abrirán las puertas a los pasadizos secretos del proceder humano en el tiempo.

En estos tiempos de cámaras digitales y escáneres que aceleran el proceso, era desesperante ver en ese primer cubículo del Archivo General de Puerto Rico a Fernando Picó, con su paciencia monástica, transcribir documentos en tarjetas… con la certeza de que ese trabajo era, sería y será mejor que el nuestro. El archivo es un extraño castillo llenos de sorpresas, monstruos, pasadizos secretos, trampas y cuartos de placeres extraordinarios… casi llegando al éxtasis.   

Lila Caimari ha escrito un libro exquisito sobre las dimensiones del trabajo en los archivos y lo que significan en el quehacer historiográfico, así como en los sentimientos y pensares que nos ocupan, mientras tratamos de darle forma a investigaciones que se mueven rápidamente como el agua de un río, por meandros que nos sorprenden y nos invitan a repensarlo todo, todo: La vida en el archivo: Goces, tedios y desvíos en el oficio de la historia. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. (Disponible en Librería Laberinto).

El libro comienza con un texto poético sobre el archivo, texto que parte de las ideas de Michel de Certeau (La escritura de la historia) que establece el tono de una hermosa reflexión que anuncia los segmentos y “partículas” que componen el libro. Caimari subraya el hecho que los documentos sirven para hacer un proceso de abstracción de lo sucedido, y a pesar de su importancia, quedan al final relegados a su triste condición de textos que no pueden ser citados y presentados en su hermosa y reveladora totalidad.

“A lo largo de ese proceso aparecen partículas elocuentes, partículas raras, sorprendentes, partículas que dan en el blanco o que se desvían en direcciones inesperadas, partículas predecibles y partículas arbitrarias. A veces se alinean dóciles en torno a una idea; otras son ariscas, producen giros imprevistos, erosionan las bases de la investigación, la subvierten, la refundan.” p.10.

Caimari se interna en ese “universo semisubterráneo de la investigación documental” para mostrarnos, desde su perspectiva, el laberinto que recorre (¿recorremos?) por ese denso y complicado mundo de archivos tal cual, bibliotecas, hemerotecas, fichas, listas, anaqueles, cajas, documentos (escondidos, robados, alterados, roídos), escrituras indescifrables, arcontes protectores de los documentos (citando a Derridá, Mal de archivo), secretos, silencios, ruidos (me recuerda a un archivo municipal de la región), y los “materiales ocultos e inaccesibles”. Para salir de ese laberinto dependemos de las archiveras y archiveros, que, como Ariadna, nos ayudan a salir de ese lugar airosos Caimari lo tiene bien claro: “Regla de oro: nunca pelearse con el archivero.”, p. 55

La vida en el archivo es un libro para leerlo varias veces, disfrutarlo, pensarlo y reflexionar sobre nuestro trabajo con los documentos en todas sus dimensiones: las voces que evocan, quienes lo produjeron, las instituciones que los amparan y los poderes que los dominan. 

A continuación, una lista de temas y asuntos que me llamaron la atención y sobre los que he vuelto varias veces para aquilatarlos y repensarlos.

  • El difícil proceso de seleccionar textos y documentos y cuales descartar. Aquellos descartados pueden volver a la vida, con luz propia y señalando nuevos derroteros.
  • La relación dialéctica entre el documento, su texto y las diversas lecturas que les damos, y esas otras lecturas paralelas de teoría e interpretación de procesos sociales que iluminan nuestro paso por esas vidas y voces que intentamos rescatar de las noticias y los documentos de todo tipo.
  • El reto de rescatar esas voces ocultas, tras las voces y escrituras del poder, de quienes dominan el texto e interpretan esas otras vidas.
  • El giro tecnológico: Las nuevas tecnologías digitales han estimulado una nueva economía documental, en la que posiblemente existe, en ciertos contextos, una sobreabundancia textos que puede ser abrumadora para quienes investigan, pero también son un elemento auxiliador del proceso que comprime el tiempo en el espacio del archivo físico. Las cámaras digitales y los escáneres han hecho posible rescatar y preservar documentos para futuras investigaciones, y hacerlos disponible a otras personas. A esto le añadimos los diversos archivos digitales en plataformas institucionales que disponen de documentos, mapas, periódicos, filmes y fotografías para nuestras investigaciones.
  • El mundillo del archivo, su gente, las y los arcontes, amistades crecidas entre fichas y listas de documentos, las conversaciones reveladoras, las y los buenos archiveros, las y los buenos colegas que con generosidad extrema nos facilitan documentos o, mejor aún, pistas para explorar en nuestras investigaciones.
  • El extraordinario valor de las hemerotecas y la información diversa que proveen. Deben ser expuestos a una crítica y análisis de esas fuentes, pero no dejan de ser un recurso maravilloso.
  • Las increíbles sorpresas al explorar el fichero e inclusive un documento, que nos lleva una dimensión desconocida, y tal vez abre la puerta a otro mundo. De pronto, estamos en otro proyecto que no habíamos contemplado. Somos, como sugiere Caimari, “lectores imprevistos…espías de la posteridad” (p. 116). Y no somos tontos, sabemos muy bien “que los catálogos de archivo pueden ser engañosos” y que “las descripciones discretas deparan grandes sorpresas” y es cuestión de seguir esos otros hilos y tomar otro camino. 

No he querido brindar ejemplos personales sobre algunos de esos puntos, pues he querido resaltar el texto de Caimari. Uno al que he regresado varias veces, por el placer enorme que me provoca su lectura y porque siempre encuentro algo nuevo en sus observaciones sobre los archivos.

***

Lila Caimari es historiadora. Graduada de la Universidad Nacional de la Plata, obtuvo el doctorado en el Instituto de Estudios Políticos de París. Es investigadora de Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas) en Argentina, y docente en el Posgrado en Historia de la Universidad de San Andrés. Ha escrito sobre Iglesia y Estado, la cuestión criminal, la delincuencia, el periodismo, y delito, justicia y cultura en Buenos Aires.

Es autora de numerosos artículos y capítulos de libros sobre dimensiones diversas de la historia social y cultural argentina. Actualmente investiga sobre el periodismo y la circulación de noticias.

Lila Caimari. 2017. La vida en el archivo: Goces, tedios y desvíos en el oficio de la historia. Buenos Aires: Siglo XXI Editores


Respuestas

  1. Avatar de Ramonita Vega Lugo

    Me llevaste a mis años mozos como archivera e investigadora. En ese mundillo, destaco los pasillos del Archivo General de Puerto Rico, cuando de daban muy buenas tertulias con Fernando Picó y tantos/as otros/as investigadores/as. Era la oportunidad del café y también el escape de quienes fumaban: para coger el break junto a los/as archiveros/as y aprovechar para compartir descubrimientos en los documentos y consultar sobre los pendientes por catalogar, para encontrar voluntarios para traerlos a la luz y tantas otras razones… las mismas que sin duda conoce Caimari.


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