Posted by: antropikos | July 2, 2016

La UPR y La Parguera

 

Sí, porque siempre hay alguien que cuestiona muy rápidamente en las redes sociales… (Yo este asunto lo comenté inmediatamente, a pesar de encontrarme al otro lado del Atlántico en un raro momento de ocio absoluto.)

Pero la UPR no es un bloque unitario y dentro de ella hay diversidad de opiniones e intereses sociales y de clases en torno a la ocupación de la Zona Marítimo Terrestre. Eso debe quedar claro.

aerea la parguera

El Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL), en conjunto con el Programa Sea Grant, a través de investigación subvencionada por la National Oceanophaphic and Atmospheric Administration, NOAA, ha esgrimido el análisis de rigor sobre el asunto. Para ello les invitamos a ver dos informes (que pueden acceder pulsando en los títulos).

El primero es Connectivity of Social (Human) and Ecological (Biophysical) Processes in La Parguera: History, Coupling of Humans and Species. Governance and MPAs. 2009. Final Report of the Socioeconomic Component of the Coral Reef Ecosystem Studies Program.

El segundo es People, Habitats, Species, and Governance: An Assessment of the Socio-Ecological System of La Parguera, Puerto Rico (2014, NOAA & UPR Sea Grant, Manuel Valdés Pizzini y Michelle T. Schärer Umpierre). Ese informe (que incluye un sinnúmero de aspectos) se presentó ante la comunidad de interesados y allí se expuso claramente la situación, sin tapujos.

Ambos trabajos subrayan la ilegalidad de las estructuras y el obstáculo que han presentado, desde la gobernanza, a la conservación y el manejo integrado de la Reserva Natural. Se plantea en ambos que el futuro de la conservación del ecosistema y de la participación de los diversos sectores dependerá de la solución o mitigación de ese asunto.

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Ambos estudios citan el libro de Juan Llanes Santos Desafiando al poder: las invasiones de terrenos en Puerto Rico (2001, Río Piedras, Ediciones Huracán). Llanes documenta varios detalles del proceso de las “invasiones” en La Parguera, y como el Estado lo permitió, con sus ambivalencias y lealtades políticas, brindándole a los ocupantes los servicios básicos. Cito de Llanes lo siguiente:

La política de doble estándar del nuevo gobernador electo en 1968, Luis A. Ferré, quedó al descubierto con la situación creada por los invasores veraniegos de La Parguera. Esto resultó plasmado en una inspección del lugar hecha por el Secretario de Recursos Naturales, Cruz Matos. Matos informó que junto a las casas de los pudientes se encontraban algunas viviendas pobres. Según Matos, estas últimas podían ser demolidas, pero las primeras tendrían que ser removidas a través de un proceso legal. La corte para unos; la pala mecánica para otros (2001: 71-72).

Este asunto se “resolvió” con la propuesta de una inversión de más de un millón de dólares para un alcantarillado (que no se construyó entonces pero allanó el camino para que continuara la ocupación). Llanes hace un recuento de los nombres de los ocupantes, que amerita repasar.

Hay una interesante tesis de maestría de la Escuela Graduada de Administración Pública de UPR-Río Piedras, de la autoría de Paulette Díaz Barbosa, titulada La política pública sobre los rescates o invasiones de terrenos: Un caso de estudio, Villa Sin Miedo y La Parguera (1982), que ofrece un perfil de los ocupantes de las caseta, así como sus percepciones sobre el impacto positivo de esas estructuras.

Otro estudio sobre el asunto lo es el artículo Deluxe Squatting: The Case of La Parguera’s Casetas, de Rima Brusi CENTRO Journal, Volume xx, Number 2, Fall 2008). Pueden accederlo pulsando aquí: Brusi

Todo esto es material para rumiar.


Responses

  1. Muy bueno. Seguimos igual y seguiremos hasta que las altwrnativas que mejor beneficien a todos se hagan realidad. Y cuales son estas? Si esas alternativas no hay rumbo.

  2. Ah y si hay una siversidad de intereses encontrados. Y pues asi es la cosa social. Pero lo que es otro hecho es que desde el punto de vista del ambiente, no me gusta la palabra ambiental se confunde con los tree huggers, no hay duda que hay impactos . La cosa es ai estamos dispuestos a proseguir así y que vengan las ondas de repercusion.

  3. Nadie duda de que se hecho estudios. Ahí no reside el asunto. El problema es atenderlo ahora y nosotros como universitarios y egresados de Ciencias Marinas tenemos un deber ministerial de defender las costas. No perdamos el tiempo en discusiones estériles entre nosotros y exijamos el veto de esa nefasta ley.

    • Hay quienes lo hemos atendido casi consistentemente…

    • Angel, estoy totalmente de acuerdo contigo. Escribí una réplica a Manolo que contiene, entre otras 6

      • Errata.

        Angel, estoy totalmente de acuerdo contigo. Escribí una réplica a Manolo que contiene en parte tus pensamienos y otros:

        “El problema es atenderlo aora y nosotros como universitarios y egresados de Ciencias Marinas tenemos un deber ministerial de defender las costas. No perdamos el tiempo en discusiones estériles entre nosotros y exijamos el veto de esa nefasta ley.”

        Hay un dicho, sino vas ayudar al DRNA, tampoco ayudes al enemigo. Esta ley tuvo el insumo de un empleado de Sea Grant. Y esto el Rector tiene que atenderlo también.

  4. Estimado Héctor:
    Gracias por tus observaciones sobre el BEB y la manera en la que se trata en mis trabajos. Cierto, el BEB fue (y tal vez ha sido) el corazón de la unidad de manejo de esa zona. De hecho, fue el guardabosques de esa unidad quien lo defendió a capa y espada por muchos años, bajo del Departamento de Agricultura. Pero, es un asunto que hay que refinar (y la gente del DRNA debe precisar), puesto que históricamente han existido múltiples jurisdicciones y unidades de manejo que se traslapan: Departamentos de Obras Públicas y Agricultura, la Comisión de Servicio Público, el DRNA, el FCPR, los Federales (en varias instancias e intentos, el DOI, USACoE), la RNLP, el APE y otras. Cada una tomando la delantera en determinados momentos y por áreas. Nuevamente, tu aclaración sobre el BEB es pertinente y tomo nota de ello.

    La posición de Ruperto Chaparro ha estado sobre el tapete por varios años y con un poco de entendimiento se puede notar que ha sido una estrategia para forzar al DRNA a enfrentar de manera oficial ese dilema, cosa que no ha hecho nunca, y en mi opinión, jamás lo hará. No creo que el rector tenga vela en este entierro, pero puedes escribirle y hacerle llegar tus preocupaciones.

    Nuevamente, gracias por tus comentarios.


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